Ante todo, este verano he pasado mucho calor, no se si son las temperaturas o las grasas saturadas, pero que torratera.
Para mi el verano, como conté en anterior entrada, empieza con el bueno tiempo y las hogueras de San Juan. Paseito, fresquito y la tradicional visita a los distintos monumento fogueriles. Este año me sorprendió la Hoguera de Hernán Cortés, hecha con figuras que simulaban piezas de ajedrez con un supercaballo construido a base de palitos (como palitos de polo): genial.
A partir del Concurso de Pintxos la tradicional apertura de la temporada playera que tanto nos gusta y en nuestra magnífica playa:"la Playa de los Marcianos". Tardes y mañanitas de mar y sol. Genial.
Y ya empezaron las vacaciones de verdad. Reme una semana más tarde, que aprovechamos para hacer unas obritas en casa. Horrooooooor. Caos, polvo... que stress. Menos mal que mis padres me ayudaron un poco, porque fue una semana de pringue y podría haber sido más. Bueno Reme y yo también nos dimos una palicilla para limpiarlo todo.
Y para resarcirnos nos hicimos una superexcursión a Tabarca. Lo mejor el pedazo caldero que nos plimplamos mmmmmmmm, buenísimo. Lo peor la cantidad de gente que había por metro cuadrado. Aún así encontramos nuestro sitio en una cala muy chula.
A partir de aquí, días de playita total (este año hemos ido bastante). Vimos a Quique y Virgi con su niña guapísima, Sara. Aunque este año hemos disfrutado de todos los amigos madrileños (Edu, Ana y sus niñitas) menos de lo que nos hubiera gustado, pero el tiempo se nos come por los pies incluso en vacaciones.
Y fuimos de viajecito. A Almería, a Cabo de Gata, un lugar cerca de casa que resultó ser un gran descubrimiento. Nos alojamos en Retamar, frente al mar, todo un lujo que nos permitió disfrutar del relax y una magnífica playa. Descubrimos calas en el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar auténticamente naturales: la cala de los Muertos (de piedrecitas), la cala del Plomo (de arenas volcánicas), la playa de las Negras, la playa del Mónsul de dunas de arena interminables (allí se rodó la penúltima de Indiana Jones). Y nos dio tiempo a ir a Almería capital a tomar una estupenda comida al restaurante El Real, sobre el museo del Aceite.
A la vuelta, disfrutamos de los Goodman al completo, y de la boda de nuestros amigos Rafa y Virgi, a la que si puedo dedicaré una entrada más adelante.
Y ahora a currar, porque ya se sabe: para disfrutar hay que........







