Era malo y siempre ganaba. Malo con sus compañeros, con su familia, con su pareja, con sus amigos. Era malo.
Llegó Navidad, era el día de abrir los regalos.
En la oficina, comida de empresa y “amigo invisible”, abrió su regalo, un lápiz de memoria. Buen regalo. Y ahora el suyo. Le había tocado el becario, aquél chaval que se sienta al fondo, casi dentro del archivo. Comenzó a abrir su regalo. Era una caja muy grande, muy bonita, tanto que todas las miradas se clavaron en la caja. La abrió. Nada, no había nada dentro, la caja estaba vacía. Tensión, risas, sonrisas, el becario trago saliva. Él estaba satisfecho.
Por la noche cena familiar. Él era el encargado de llevar el vino. Lo sabía... y por eso llevó los postres: polvorones, polvorones para diabéticos, y sólo polvorones. “No pasa nada”.- le dijeron, y todos tragaron los polvorones. Por su puesto, él no los comió.
Al llegar a casa el regalo de su mujer. Bajo el árbol de Navidad, un paquete pequeño, pero compacto... la calidad se sentía en su aspecto. “Es para ti amor mío”.- Le dijo su esposa obsequiándole con un gran beso extra. Lo abrió. ¡Bien!. Era lo que quería, el móvil de moda, un “iPhone”. Fantástico.
Ella lo miró de reojo, deseaba su regalo y, cómo no, él se hizo de rogar... tanto que espero lo suficiente para que ella se lo pidiera: - “Cariño ¿Y mi regalo?. Se hizo el sorprendido, como si se le hubiera olvidado. ¿Olvidado?. Había estado pensando en ese regalo durante semanas. Sacó de su chaqueta una cajita y un sobre. “Primero lee el sobre”- le susurró al oído. Ella leyó en voz alta: - “El tiempo pasa a tu lado”. A ella le pareció precioso..., hasta que abrió la cajita y pudo ver un magnífico estuche, un estuche ¡de Channel!, nada menos... un estuche lleno de maquillaje, de maquillaje “antiedad”. Ella lo miró fijamente a los ojos durante unos seguros, y claro, le volvió a obsequiar con un gran beso extra.
Era malo y lo sabía. Era malo y lo sabían. Era malo y... ¿lo querían?. Le daba igual él sí se quería.

ERES UN CRACK! Que artistazo. Me ha encantao.
ResponderEliminarTe doy un 10, vamos que me han dao ganas de hacer uno yo , también ¿hacemos concurso de cuentos navideños?
ResponderEliminarSí, sí. Concurso.
ResponderEliminarNo yo no quiero concurso...ya no se puede superar....ENHORABUENA...artistazo!!!!...eres una máquina. Ahora que me esperaba un final feliz...por eso de las fechas...
ResponderEliminarBueno, trataremos de ser buenos para no parecernos a este bichejo malo...
de todas formas veo unas cosas muy raras,..código html, creo...que no sé lo que es...igual es mi PC...¿?.
ResponderEliminarFeliz crueldad a todos!!.
Por cierto, este año que...¿muchas salud no?, porque de dinero...na' de na'
Familia de escritores por lo que veo....
ResponderEliminarSin palabras... anonadada
(yo también veo código html)
Holaaaa. Me alegro que os haya gustado el cuento. Aunque me queda la mala conciencia de que haya sido un poco mal rollo, por su final, por eso os propongo... VER SIGUIENTE ENTRADA.
ResponderEliminar* Ah! Y Feliz navidad a tod@s.
Primero lee el sobre”- le susurró al oído. Ella leyó en voz alta: - “El tiempo pasa a tu lado”. A ella le pareció precioso..., abrio la cajita, era un reloj precioso y a la vez sencillo, nada de pedreria, nada obstentoso pero con el buen gusto de quien regala con todo su amor, pero ella reparó en un detalle el reloj estaba parado a las once y treinta y dos _"Cariño, me encanta, es maravilloso pero tu tan despistado como siempre, se te olvidó ponerle una pila"- El sonrió con complicidad, no amor mio, no se me ha olvidado ponerle la pila, igual que jamás se me olvidará el día que te conocí, era un miércoles por la noche, tu salías del cine con tus amigas riendo y comentando la película, yo estuve sentado detrás tuya oyendo tus comentarios mirando tu perfil iluminado por la luz de la pantalla, cuando se termino la proyección sabía que tenía que hablarte decirte algo que te hiciera interaccionar conmigo, pero solo se me ocurrio decir _"Por favor ¿Me puedes decir la hora? - "Las once y treinta y dos"-Contestasté, y desde ese día siempre siempre que miro el reloj da igual la hora que sea para mi se paro el tiempo hace 8 años un miércoles por la noche, a las once y treinta y dos.
ResponderEliminarQuerido anónimo, me encanta tu versión del cuento. Enhorabuena. Y muchas gracias por participar.
ResponderEliminarJavi_P tu cuento es enorme, pero el final alternativo de "Anónimo" pone los pelos de punta...snif, q potito!!bravo!!
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